Una finca de familia en el centro de Lanzarote
Tres cabañas entre los árboles que vimos crecer, con Nana, los gatos y mucha tranquilidad.
De las cabras de mis padres a CabanaLanz
Esta finca de San Bartolomé es la casa de nuestra familia. Aquí mis padres tuvieron sus cabras durante muchos años y hacían queso casero con sus propias manos. Y aquí, siendo niños, plantamos muchos de los árboles que hoy te dan sombra.
Cada rincón de la finca guarda un trocito de aquella vida. Donde hoy están la Cabaña Tabaiba y la Cabaña Drago vivían las cabras, y en lo que ahora es la casa rural La Sabina se ordeñaba cada día.
Cuando mis padres decidieron dejar las cabras, la finca se quedó en silencio, y no quisimos que todo lo vivido aquí se perdiera. En 2019 empezamos a dar nueva vida a las construcciones antiguas con un sueño muy claro: crear un lugar más verde y respetuoso con la naturaleza, donde quien llegue sienta lo mismo que sentimos nosotros al volver a casa. Así nació CabanaLanz.
Cuando duermes en Tabaiba o en Drago, duermes donde antes dormían nuestras cabras. Nos gusta pensar que algo de aquella vida sigue aquí.
Un rincón verde en una isla de volcanes
En Lanzarote casi no llueve y lo normal es ver ceniza y piedra. Aquí, en cambio, vas a dormir entre árboles.
Ocho pinos canarios, palmeras y frutales: algo poco habitual en la isla.
Ni luz ni agua de la red. La energía sale del sol, y el agua, de la lluvia que recogemos en el aljibe y de la cuba cuando hace falta. Así vivimos y así seguiremos, aunque algún día pudiéramos conectarnos.
Ni pesticidas ni fertilizantes químicos, y plantas canarias para las abejas.
Te despiertan ellos, no el tráfico.
Poca luz por la noche para ver bien las estrellas.
Aeropuerto a 10 minutos, Timanfaya a 30 y Jameos del Agua a 35.
Nana y los gatos de la finca
Nana es una burra rescatada. Cuando llegó tenía mucho miedo a las personas; hoy sale a saludar a los huéspedes y puedes darle una zanahoria y acariciarla. Su cercado está al lado de las cabañas.
Con ella viven Charlie y Michi, dos gatos muy sociables que a menudo te acompañan en la terraza, y Blanquita, más tímida. Solo te pedimos que no les compres comida: ya la tienen.
«La compañía de Nana, la burrita, y los gatitos ha sido una delicia.»Nerea · La Sabina · Airbnb


Cómo te recibimos
A tu llegada te recibe alguien de la familia, te enseña tu alojamiento y te da consejos para moverte por la isla.
Durante la estancia nos tienes en WhatsApp: respondemos en menos de una hora.
Las cabañas están separadas entre árboles, para que descanses tranquilo.
4,9 de media en más de 400 reseñas de Airbnb · Superanfitriones
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